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  • Aisak Ovalles

La condena de la Libertad de Expresión

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental para la construcción de una sociedad más inclusiva, respetuosa y representativa; permite que las opiniones converjan en armonía y den como resultado, productos que atiendan las necesidades de las personas, y comunidades vulneradas sin miedo a las represalias. Convirtiéndose en un factor crucial para la construcción de la democracia y promoción de la igualdad y justicia.

En el contexto del activismo LGBTIQ+, la libertad de expresión es fundamental para que las personas puedan hablar abiertamente sobre sus experiencias y luchar por sus derechos. La expresión pública de las identidades y realidades ha sido determinante para el avance de esta población en materia de igualdad ante la ley y respeto a sus dignidades.

Sin embargo, en los últimos tiempos, dicho derecho se ha tergiversado y utilizado para todo, menos para defender las opiniones antagónicas, realidades de las personas que viven en vulnerabilidad y respetar la integridad de quienes se manifiestan diferente a uno. Lo que lleva a la interrogante ¿este derecho debería o tiene límites al momento de emitir un pensamiento sobre algo o alguien?

En efecto, para el periodista español Carlos Sánchez Mato, expresa que sí. La libertad de expresión "es un derecho fundamental, pero no es un cheque en blanco". Refiriéndose a la necesidad de establecer límites para salvaguardar la intimidad, la dignidad y la seguridad de las personas. Para la periodista Olga Rodriguez, restringir las "opiniones desmedidas e irresponsables" frenaría "el acoso, la violencia y la discriminación".

Por su parte, la mala interpretación y uso del derecho a expresar, opinar, accionar o comunicar "libremente" ha significado un reto importantísimo para el activismo LGBTIQ+ actual en Venezuela, ya que no sólo enfrenta las opiniones desmedidas e irresponsables de grupos antiderechos y fanáticos religiosos que pretenden invalidar las existencias queer, reproducir errores de concepto y propagar discursos de odio para negar el avance en la materia y que dignifiquen las realidades de la comunidad LGBTIQ+.

También se enfrenta a la crítica subjetizada de personas de la comunidad LGBTIQ+ hacia las organizaciones o activistas independientes que por sus asunciones, rechazo, experiencias, posturas personales y particulares, socavan el arduo trabajo que éstas realizan. Al destacar sólo lo negativo, lo que les conviene, impulsado por la incomodidad que éstas les generan y el resentimiento hacia su trabajo y/o visibilidad; son estas mismas personas quienes ignoran, oprimen y censuran en sus espacios, los aportes positivos que las organizaciones y activistas independientes les ofrecen a la comunidad LGBTIQ+ en general.

Esto no significa que se tenga que decir amén a todo lo que exprese o haga una organización o activista, ni mucho menos encubrir acciones que vayan en contra de la integridad de las personas o de la lucha LGBTIQ+. Al contrario, se busca promover la objetividad al momento de contar un hecho o narrar una denuncia, desarrollar el pensamiento crítico, argumentativo y sobre todo, promover la denuncia con pruebas y responsabilidad.

El creer que podemos emitir juicios, opiniones y acusaciones de forma desmedida sin tener responsabilidad, ni sustento alguno y sin asumir las consecuencias de nuestras acciones, no es sinónimo de libertad y se aleja muchísimo de lo que significa y busca la libertad de expresión, por su parte el libertinaje, se basa en la impulsividad y en la falta de consideración por las consecuencias de nuestras acciones.

El Código de Ética del Ejercicio Periodistico en Venezuela en su atículo 12, expresa lo siguiente "Los periodistas tienen el deber de ejercer su profesión con responsabilidad y veracidad, evitando cualquier forma de discriminación o incitación al odio. Además, deben respetar la privacidad y la dignidad de las personas, y abstenerse de publicar información falsa o difamatoria que pueda perjudicar a terceros. El periodismo debe ser un servicio a la sociedad, comprometido con la verdad y el bien común."

Sin embargo, aunque es deber del periodista o comunicadxr realizar un trabajo objetivo cumpliendo con lo que establece este código. La ética en sí, no discrimina entre profesionales o ciudadanos de a pié, si escriben en redes sociales, con cuentas personales, falsas o verificadas; si escriben en medios impresos, comentan en la tv, en la radio o con otra persona ligeramente sobre un tema, hecho o alguien.

Si olvidamos que toda acción tiene consecuencias podemos estar incurriendo en delitos sin saberlo. En Venezuela, las acciones como el hostigamiento, injuria, difamación, perjuicio e incitación al odio son conductas que están penadas por la ley y pueden ser sancionadas con prisión y otras medidas coercitivas.

Es importante que las personas ejerzan su libertad de expresión de manera responsable, teniendo en cuenta las consecuencias que sus palabras y acciones tienen en los demás; ser conscientes de que sus palabras pueden ser utilizadas para incitar al acoso, la violencia y la discriminación.

La invitación es a tener más conciencia al momento de emitir una opinión sobre un tema en específico o sobre una persona; investigar, leer, argumentar con bases y lógica nuestras ideas. No dejarnos llevar por la cólera que la situación o individuo en particular nos pueda producir, ser objetivo y entender aunque no nos guste, y más si somos defensores de DDHH, que la otra persona también tiene derecho y su dignidad debe ser respetada.

"La empatía es el antídoto contra las opiniones desmedidas. Ponerse en el lugar del otro nos ayuda a entender y a comunicarnos de manera más efectiva". - Brené Brown

Portada: Javier Alamo

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